¿Deambular a la sombra de tus ojos
y caer al cobijo de la nada?
¿Existir en la brisa del despojo
gastado del silencio hastiada
--o asolada-- por ríos desbordados
en supiros bermejos tras la cama?
¿Inhalar la saliva de los prados
etéreos de tu boca y ser dama,
gentil enamorada, tras tus pies?
¿Para qué? Mejor
olvidar las palabras y acechar
discreta tu mirada.
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