Sus blancas alas
se me desprendieron
del cuerpo.
Bajo ellas,
sólo cadenas:
pulcra toxicidad
pacífica,
estabilidad enajenante.
Silencio.
Sus blancas alas se enlistaron
para el viaje.
Bajo ellas,
los eslabones relucientes
me resguardaban de
locuras,
odios,
destrucciones,
palabras.
Sus plumas
emprendieron el vuelo
y mi alma se
desintoxicó
en lágrimas.
Bajo ellas,
la ruptura de las cadenas,
la expulsión de
un tornado de calma,
mi caída y la caída
del silencio
y de mi disfraz
vacío.
Sus blancas alas
se perdieron en adioses
y yo salí por entre mis grietas
extendiendo a la noche
mis plumas negras.
Con ellas,
sin cadenas,
mis locuras,
odios,
destrucciones
vuelan
dejando tinta en las huellas,
el susurro de mi
graznar apalabrado
sin ataduras,
silencios,
disfraces,
sin calma.

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