(o Pensamientos suicidas en un vano
intento de ayuno a las once de la mañana)
intento de ayuno a las once de la mañana)
Me pasa que la casa está sola y en silencio, que ignoro el hambre hasta que se va y regresa con más fuerza. Me pasa que aún así la ignoro, que permanezco sobre la cama a sabiendas de que mi estómago se volverá caníbal.
Me pasa que en casa sola me dan ganas de morir, que con dieciocho años mal vividos se pinta interesante una muerte en solitario.
Me pasa que mirando el techo trazo los planos de un suicidio imaginario mientras me recuerdo la leyenda de Storni y considero la posibilidad de improvisarme un lago en la cisterna.Me pasa que el cuerpo se mueve por instinto, que por instinto va en busca de sustento. Pasa que me resisto, que con los ojos fijos en la estufa me acuerdo de Plath y abro las llaves de paso: cualquier tentativa de suicidio será después del desayuno.
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