Al hombre que no tengo
pero es mío
Me dan miedo las mujeres.
Son diablos,
fantasmas rastreros que se contorcionan en tus pupilas
y acechan el paso de tu sombra.
Me dan miedo sus nombres,
el eco del paso que te ancla
a esa carnada que osan llamar cuerpo.
Me dan miedo porque asfixian,
te pierden en laberintos de carne
y como perro te vas.
No las mires.
Me dan miedo.
Son serpientes crueles
y tú ingenuo,
ingenuo como un hombre.
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