23 nov 2012

La nota del suicida


Emergió de una bolsa de barro barato como un gusano que se abre paso entre la tierra. Yo le di vida pero nunca estuve seguro de ser un buen padre.

En un principio fue perfecto y yo estaba enamorado de esa perfección que no era más que un reflejo de la mía. Sí, él era producto de mi ego, hijo de mi amor por mí, ¿qué podía hacer, si no amarlo?
Le di dos mujeres, las aceptó, se le fueron, me traicionó; se fue lejos de mis manos con semillas de tentación en las entrañas pero nunca lo dejé, no fui capaz de dejarme a mí mismo. Lo seguí, vi a sus hijos nacer, crecer, matarse, el cadáver de uno y sangre en boca del otro, lo  vi a él, a Adán, haciendo absolutamente nada,  ¡su hijo estaba muerto y él no hacía nada!  Castigué a su hijo enviándolo a Nod pero Caín disfrutaba de su castigo, los momentos en brazos de la primera mujer de su padre, se retorcía de placer en el pecado y yo, por primera vez, tuve ganas de morir. Sin embargo no lo hice, era demasiado cobarde, demasiado amado, para hacerlo.
Me quedé aquí, en lo alto, vi a los hijos de sus hijos, los hijos de estos y los hijos que luego ellos tuvieron. Cometían los mismos errores, se mataban entre ellos, no se reconocían como hermanos; hubo guerras, asolamiento de ciudades, baños de sangre.
Yo me enojaba, los hacía sufrir pero ellos no entendían, continuaron sin entender. si, estoy harto de mis hijos harto  de esta creacion que ya no es un reflejo de mis virtudes si no de su propia imperfección estoy cansado de tener que limpiar el agua que ensucian el viento y la tierra que contaminan estoy desesperado porque no puedo hacer nada la tristeza me consume, me devora porque son mis hijos los que se autodestruyen y caminan hacia él, hacia Satán, a ese otro lado de mí.
ya no lo soporto soy joven pero estos hijos se bebieron mi paciencia les mande terremotos pestes, inundaciones, incendios: ahora están muertos no tengo que escuchar sus oraciones ni pasar horas perdonando sus pecados pero quién perdonará los míos estoy solo no puedo cargar conmigo que maté a mis hijos y me volví un reflejo de ellos no no puedo conmigo ni con esta sangre manchándome las manos. ¡no los soporto! ellos están muertos, los mate y con ellos me mate a mí mismo pero estoy aquí sigo caminando la muerte no acepta términos medios solo hay una cosa por hacer y un lugar a donde ir.
Dios

1 comentario:

  1. Buena idea la de tomar la perspectiva desde el Creador... Sin embargo, creo que la ejecución podría pulirse un poco. Se nos anticipa muy rápido quién es el suicida, no das espacio para crear la sorpresa. Por otro lado, este dios es demasiado tibio, no me permite identificarme con él, pues está muy identificado con una viejecita del culto. No le crees que haya creado el universo. Tampoco sientes empatía por él. Pero tampoco por el hombre a quien vemos de lejos, como un animalito herido... Vale la pena pulirlo. Un abrazo!
    G.

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